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Fundación Bancaja presenta la exposición Retorno a Max Aub

Fundación Bancaja presenta, junto con el Instituto Cervantes y con la colaboración de la Fundación Max Aub, la exposición Retorno a Max Aub, una muestra que ofrece un recorrido por la vida y la obra creativa de este intelectual francés de nacimiento, alemán por parte de padres, español de adopción y mexicano por elección durante su exilio tras la Guerra Civil Española. Comisariada por el poeta y crítico literario Juan Marqués, el proyecto pretende profundizar en este autor polifacético y prolífico para quienes ya están familiarizados con su trabajo, pero también descubrir las diferentes facetas de su trayectoria (intelectual, novelista, poeta, cuentista, antólogo, ensayista y crítico) para quienes no conocen su obra.

Tras su paso por la sede del Instituto Cervantes de Madrid, la Fundación Bancaja trae la muestra a Valencia, una de las tierras de acogida del escritor durante una vida marcada por el exilio al que le obligaron dos grandes conflictos: la primera Guerra Mundial y la guerra civil española. Como él dijo en una ocasión, ‘’Se es de donde se hace el bachillerato’’, y él lo cursó en el Instituto Luis Vives de Valencia, ciudad a la que llegó con once años.

La exposición se organiza en cuatro espacios que corresponden a diferentes segmentos cronológicos de su trayectoria: los primeros años (1903-1936), la Guerra Civil y primera postguerra (1936-1942), el exilio en México (1942-1968) y, finalmente, su última etapa (1968-1972), que comprende sus dos regresos a la España de la dictadura. Este paseo cronológico y panorámico contiene un total de 125 piezas en su mayoría cedidas por la Fundación Max Aub: libros y otras publicaciones, documentos personales, manuscritos originales, obras plásticas (de Vicente Rojo y José Moreno Villa, entre otros), carteles tipográficos, fotografías y otros objetos.

Con motivo de la exposición se ha editado un catálogo que cuenta con textos de Juan Manuel Bonet, historiador del arte y director del Instituto Cervantes; del comisario de la exposición, Juan Marqués; y de Domingo Ródenas de Moya, profesor de literatura española de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y crítico literario, especializado en la narrativa y el ensayo del siglo XX.

La exposición se puede visitar hasta el 18 de febrero de 2018 de forma gratuita en el Centro Cultural Bancaja (Plaza Tetuán, 23. Valencia) de martes a domingo, de 10 a 14h y de 17 a 21h, y los lunes de 10 a 14h.

Max Aub

Max Aub Mohrenwitz (París, 2 de junio de 1903 – México D.F., 22 de julio de 1972) fue un escritor español de origen francés. Toda su obra la escribe en español, cultivando diferentes géneros: narrativa, teatro y poesía. Siendo un niño, su familia – padre alemán y madre francesa – se traslada a España por motivos de trabajo y, en medio de la I Primera Guerra Mundial, se establece en Valencia, donde Max cursa el bachillerato. Recibe una educación muy rica y cosmopolita y desde niño destaca por su facilidad para aprender idiomas. Al terminar sus estudios recorre el país como viajante de comercio y al cumplir los veinte años decide adoptar la nacionalidad española. Es famosa la frase de Max Aub: “se es de donde se hace el bachillerato”.

En los años 20 es afín a la estética vanguardista y gracias a su trabajo como viajante asiste a tertulias de Barcelona de los vanguardistas de la época. Durante esta época empieza a escribir teatro experimental, con obras como El desconfiado prodigioso, Una botella, El celoso y su enamorada, Espejo de avaricia y Narciso. De ideas socialistas, durante la guerra civil se compromete con la República y colabora con André Malraux en la película Sierra de Teruel (Espoir). Al terminar la contienda se exilia a París, pero preparando su marcha a México le detienen y es recluido en diferentes campos de concentración de

Francia y del norte de África. Gracias a la ayuda del escritor John Dos Passos, tras tres años de encarcelamiento consigue embarcar para México. Se gana la vida gracias al periodismo, escribiendo en los diarios Nacional y Excelsior, y también en el cine ejerciendo de autor, coautor, director, traductor de guiones cinematográficos y profesor de la Academia de Cinematografía. En 1944 es nombrado secretario de la Comisión Nacional de Cinematografía. Durante estos años escribe San Juan y Morir por cerrar los ojos y estrena su obra de teatro La vida conyugal con gran éxito.

Desde mediados de los 50 viaja por Estados Unidos y Europa pero sin poder entrar en España, desarrollando activamente en estos años su actividad literaria, periodística y cineasta. En 1969 por fin se le permite entrar en España y recupera parte de su biblioteca personal, que estaba en la Universitat de València. A su vuelta a México sigue con sus estudios de la figura de Luis Buñuel y posteriormente participa como jurado en el festival de Cannes, da conferencias por todo el mundo y, tras otro viaje a España, muere en 1972 en México. Desde 1987 se entregan los Premios Internacionales de Cuento Max Aub, otorgados por la Fundación que lleva su nombre.

Un recorrido por su trayectoria

PRIMEROS AÑOS, PRIMEROS LIBROS {1903-1936}

Aub creció fascinado por los libros y por lo que ellos contienen, jugando desde niño con las palabras francesas y alemanas que escuchaba en casa. Cuando en 1914 la Gran Guerra hizo que la familia, por ser de origen alemán, tuviera que instalarse en Valencia, Aub aprendió con rapidez el castellano y el valenciano, y todo su entrenamiento literario de la adolescencia y la juventud lo hizo ya en español. Aprovechaba sus desplazamientos como viajante comercial para asomarse a tertulias literarias, conocer a escritores, enseñar sus tentativas. Poco a poco fue publicando poemas, relatos y breves piezas teatrales en las revistas más relevantes del momento (Alfar, España, Revista de Occidente, Carmen…), al tiempo que trababa amistad con algunos de los nombres consagrados y con muchos de los jóvenes de la órbita del 27, de cuya nómina Aub siempre se sintió parte y en la que en varias ocasiones reclamó un lugar. Si no lo consiguió plenamente, él lo atribuía en buena medida a su vida errante, a ese nomadismo laboral que le impedía arraigar en ningún lugar y hacerse fuerte en algún foco cultural, aunque en todos le iban conociendo y valorando.

CAMPO DE SANGRE {1936-1942}

Cuando se produjo la agresión militar de 1936, Max Aub ya era un escritor conocido y sus ideas socialistas eran públicas. De ambas cosas da cuenta el hecho de que el suyo fuese el carné número 3 de la Alianza de Escritores Antifascistas para la Defensa de la Cultura. Aparte de escribir piezas breves de teatro de carácter combativo, de colaborar en la revista de tendencia marxista Nueva Cultura o de dirigir junto a su amigo Josep Renau el periódico Verdad, Aub fue nombrado agregado cultural de la Embajada de España en Francia, lo cual le permitió trasladarse a su país natal junto a su familia, acompañando al embajador Luis Araquistáin. Gracias a ese cargo pudo coordinar la organización del legendario Pabellón de España en la Exposición Internacional de París de

1937, para la cual se encargó a Pablo Picasso el Guernica o a Alberto la escultura El pueblo español tiene un camino que le conduce a una estrella. Entre finales de 1938 y comienzos de 1939 asesoró a André Malraux en el rodaje de Sierra de Teruel y en 1939 escribió su novela Campo cerrado. Instalado en París en 1940, y mientras Francia peleaba contra el nazismo, fue denunciado como comunista y detenido. Sucesivas acusaciones y arrestos acabaron llevándolo a campos de concentración, el último de ellos el de Djelfa, en Argelia, de donde sólo pudo salir en 1942 gracias a algunas gestiones que le permitieron por fin ser acogido en México.

EN EL OTRO COSTADO {1942-1968}

Lo que debe Max Aub a México, cuya nacionalidad acabó pidiendo en 1956 fue esencialmente tiempo y espacio, aparte de la libertad para escribir y publicar. Aparte de novelas decisivas (Las buenas intenciones, La calle de Valverde, el ciclo de los «Campos»…), escribió muchos cuentos y mucho teatro, que no siempre pudo estrenar con la frecuencia o las facilidades que él hubiera necesitado. Fue también en México donde se inventó al pintor Jusep Torres Campalans, un curioso amigo de Picasso que no había tenido suerte. También fueron muy celebrados sus carteles de El Correo de Euclides, noticias disparatadas pero agudas con las que Aub felicitó durante algunos años el Año Nuevo a sus amigos más cercanos. Y, por supuesto, Crímenes ejemplares, La verdadera historia de la muerte de Francisco Franco o Yo vivo.

REGRESO A ESPAÑA. CAMPO ABIERTO {1968-1972}

A partir de los años sesenta el prestigio de Max Aub empezó a concederle una visibilidad social que se tradujo en nombramientos, encargos, viajes o invitaciones a participar en el jurado de premios internacionales importantes. Aparte de exponer sus «Jusep Torres Campalans» en Nueva York en 1962 o de merecer distinciones en Checoslovaquia, Alemania o Francia, la Unesco le invitó a impartir un curso en Jerusalén, viaje del que Aub, por sus orígenes judíos, esperaba mucho y que le dejó más bien frío. En 1967 participó en el Congreso Cultural de La Habana, y lo hizo ya como un escritor consagrado, algo que, por lo que respecta a España, quedó confirmado con el permiso para la publicación de la antología Mis páginas mejores, su primer libro español desde 1936. En el verano de 1969, un encargo de la editorial Aguilar para escribir un libro sobre Luis Buñuel justificó su primer retorno a España, viaje del que daría cuenta en 1971 en su agridulce diario La gallina ciega. Otros títulos suyos fueron publicándose y circulando en España y en 1972, muy pocas semanas antes de morir en México, pudo hacer un segundo viaje. Murió el 22 de julio en su domicilio de la calle de Euclides y fue enterrado en México. Su epitafio es tan célebre como genial: «Hice lo que pude».

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