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Bancaja presenta en Segorbe una de las obras más conocidas de Goya, La Tauromaquia

La Fundación Bancaja presenta en Segorbe una de las obras más conocidas del genial pintor Francisco de Goya: La Tauromaquia, de la colección del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Una serie de 39 grabados que retratan las costumbres españolas y destacan una fiesta tan hondamente arraigada en el país: los toros.

La exposición podrá verse en la Casa Garcerán de Segorbe desde el 29 de julio hasta el próximo 30 de agosto.

La obra carece de colorido folclorista, el claroscuro refleja la lucha entre el hombre y la bestia. Ambos resaltan como protagonistas gracias a que las figuras y el espacio que los envuelve quedan indeterminados en la escena. Con esta técnica consigue un sol y sombre difuminado que intensifica la tensión dramática del momento.

Goya muestra la fuerza del animal, los diversos lances taurinos y el buen hacer de los maestros de la época. Queda demostrado aquí, que el pueblo llano con habilidad e inteligencia supo enfrentarse y aprendió a no tener miedo a un enemigo peligroso en una fiesta, que en otra época, fue privilegio y entretenimiento de la nobleza.

Los grabados de Goya sobre la tauromaquia se distinguen principalmente por su temática: la corrida de toros. En la época en la que el pintor realizó estos grabados en España había vuelto la censura previa de estampas y se había restablecido el Tribunal de la Inquisición, por lo que, desde esta perspectiva, el tema de los toros era uno de los más apropiados para crear una colección.

La serie está constituida por una serie de grabados al aguafuerte y aguatinta. Los primeros grabados están dedicados a la historia del toreo, mientras que el resto de los mismos retratan a famosos matadores del momento tales como Pedro Romero, Pepe Hillo y Martincho entre otros, fijando el artista los distintos lances de la lidia.

La tauromaquia

En la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, la época en que vivió Goya, se dio un auge extraordinario del toreo y las corridas alcanzaron una importancia social desconocida hasta entonces. Los artistas, atraídos por sus valores plásticos, fijaron la mirada en estos festejos. Los pintores realizaron series de estampas con escenas taurinas para su comercialización. La técnica artística que más utilizaron fue el grabado calcográfico, ya que les permitía reproducir las imágenes con facilidad para venderlas a precio barato.

Goya no fue una excepción. Al acabar la Guerra de la Independencia, era un hombre profundamente desencantado, que había plasmado en los Desastres las secuelas de la contienda: la crueldad, la violencia, el desarraigo o la soledad. Quizás, buscando distraer su espíritu y para relajarse de tanta tensión, el pintor eligió para su nueva serie de grabados un tema más ligero y sin connotaciones políticas, los toros.

Se cree que Goya realizó los dibujos preparatorios y las planchas de la Tauromaquia entre 1814 y 1815, poniendo a la venta las estampas en 1816. Fue la tercera serie de grabados que realizó el pintor y la que más difusión alcanzó a nivel popular. Cronológicamente, se sitúa entre los Desastres de la Guerra (1810) y los Disparates (1819).

Goya anunció el 28 de octubre de 1816, a través del Diario de Madrid, la venta de las estampas de la Tauromaquia. Esta primera edición, tuvo escaso éxito y quedaron sin vender ejemplares. Curiosamente, fue en Francia donde la serie gráfica alcanzó mayor difusión.

En los casi doscientos años de existencia de las planchas se han realizado ocho ediciones de La Tauromaquia, además de los dos ejemplares que se consideran pruebas de edición.

Goya era aficionado a los toros, como se demuestra en algunas de las cartas que escribe a su amigo Martín Zapater. Además, como artista, estimaba la intensidad y el arrebato que irradiaba el enfrentamiento entre el torero y el toro. Pero seguramente, la violencia de los festejos taurinos chocaba con su mentalidad de ilustrado. De ahí que Goya ofrezca en La Tauromaquia una versión realista de las corridas, con sus luces y sus sombras, mostrando los aspectos lúdicos, pero sin ocultar su dramatismo.

Goya da a La Tauromaquia un enfoque personal y comprometido. Busca desentrañar la esencia de la fiesta taurina. Sus imágenes desprenden tensión y dramatismo, efectos que consigue a través de la luz y el realismo.

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