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Fundación Bancaja presenta la exposición retrospectiva Valdés. Una visión personal

Fundación Bancaja presenta la exposición antológica Valdés. Una visión personal integrada por cerca de 150 obras que de modo retrospectivo recorren toda la trayectoria en solitario del artista valenciano desde sus comienzos a principios de los años 80 hasta la actualidad, descubriendo al público una parte importante de obra inédita. La selección de obras, procedentes de colecciones particulares y de los fondos artísticos de la Fundación Bancaja, muestra por primera vez de forma conjunta todas las disciplinas en las que el artista se ha expresado a lo largo de estos más de 35 años, desde la pintura y escultura hasta el grabado o las artes decorativas.

Comisariada por el catedrático de Historia del Arte Kosme de Barañano, la exposición parte de un repaso a sus primeras obras matéricas para a continuación avanzar hacia otras miradas temáticas, especialmente de los últimos diez años, como los retratos, los bodegones (las cartas de la baraja, los helados, las hojas de los árboles, los periódicos, etc), las variaciones sobre Matisse, las máscaras africanas o la crítica a la propia historia del arte.

La muestra revisa también su escultura, deteniéndose en la de la última década, menos conocida en España y que ha sido presentada en el Botanical Garden de Nueva York, en la Plaza Vendome y recientemente en Valencia y Singapur. Partiendo de aquellas piezas en madera ya icónicas de los 80 como las Meninas (variaciones sobre Velázquez) o las Bañistas (variaciones sobre Picasso), la exposición evoluciona temáticamente hacia su escultura más reciente (máscaras, retratos o iconos de nuestra cultura como la imagen de Mickey Mouse), y muestra bocetos de sus creaciones para espacios públicos urbanos de distintas ciudades del mundo.

En un tercer aspecto didáctico, la exposición realiza un repaso por los materiales y técnicas utilizados por el artista, no solo por los materiales clásicos (mármol, bronce o hierro fundido), sino por su experimentación más reciente (resinas azules, epoxi, alambres o espejos).  Además, se presentan tres series de grabados, así como muebles y artes aplicadas.

Con motivo de la exposición se ha editado un catálogo que, junto a la reproducción de las obras presentadas en la muestra, presenta un texto de investigación de Kosme de Barañano, que analiza la esencia y la trayectoria del trabajo de Valdés, considerado el más internacional de los artistas contemporáneos españoles.

Dentro de las actividades complementarias a la exposición, se van a realizar talleres de arte gratuitos específicos para tres colectivos: escolares, personas con diversidad funcional y personas en riesgo de exclusión social. También se ofrecen visitas guiadas gratuitas los viernes y sábados a las 19:30h.

La exposición se puede visitar hasta el 25 de marzo de 2018 de forma gratuita en el Centro Cultural Bancaja (Plaza Tetuán, 23. Valencia) de lunes a sábado, de 10 a 14h y de 17 a 21h, y los domingos de 10 a 14h.

Manolo Valdés

Manolo Valdés nace en Valencia en marzo de 1942. En 1957 comienza sus estudios de Bellas Artes en la Escuela San Carlos de Valencia, que abandona dos años después para iniciar su carrera profesional. En 1964 forma, junto a Juan Antonio Toledo y Rafael Solbes, el Equipo Crónica que perduraría hasta 1981, emprendiendo en ese momento su trayectoria en solitario. Es artista de la galería Marlborough desde 1989. Actualmente vive y trabaja en Nueva York.

Entre sus muchos reconocimientos ha recibido la Medalla Nacional de Bellas Artes de España (1985) y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1998). En 1999 representó a España en la Bienal de Venecia y, en 2007, fue nombrado Officier de l’Ordre National du Mérite en Francia.

Su obra está presente en numerosas colecciones y museos como el IVAM, Museo Guggenheim de Bilbao, Kunstmuseum de Berlín, The Metropolitan Museum of Art y Museum of Modern Art de Nueva York, Hispanic Society de Nueva York, Centre Georges Pompidou de París, Museo de Arte Contemporáneo Patio Herreriano Valladolid, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, Museum of Fine Arts Houston de Texas o en el Vatican Museum de Roma.

En una pequeña selección de exposiciones de su extensa trayectoria cabe destacar las de esculturas monumentales mostradas en París (2016), Valencia (2017) y Singapur (2017); Manolo Valdés, en Marlborough Fine Art en Londres (2016); la celebrada en el New York Botanical Garden en Nueva York (2012); en el National Art Museum of China (2008); así como las retrospectivas de Chateau du Chambord (Francia, 2010), Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid, 2006), Fundación Maeght (Saint Paul de Vence, Francia, 2006) y Museo Guggenheim (Bilbao, 2002)

Una trayectoria ligada a la historia del arte

La propuesta estética de Valdés es una de las más propias y reflexivas sobre la historia del arte. La temática de su obra recorre el curso de la historia del arte, desde la representación de caballos en la escultura china, pasando por las imágenes del arte europeo –del Renacimiento a Matisse o Klee y al mundo pop- o los iconos de la publicidad de la vida cotidiana del mundo americano con referencias tan icónicas como Mickey Mouse o las bolsas del Metropolitan.

Tras la disolución en 1981 de Equipo Crónica, una de las manifestaciones pop más importantes de España en la época franquista basada en la reutilización de muchos elementos de la propia historia del arte, Valdés empieza en solitario sus revisiones artísticas con un acento más profundo en el soporte, en la utilización del collage y del papel con un aspecto constructivo y a la vez inmaterial. Durante toda su trayectoria, establece un diálogo entre el arte clásico y las vanguardias. Confronta las obras, las hace dialogar y crea finalmente su propio lenguaje hecho de referencias visuales, pero también con una morfología propia basada en la textura que viene dada por el empleo de unos determinados materiales y la forma de combinarlos. Por encima de la figuración o de la abstracción, de las referencias al informalismo o a la estética pop, lo que determina y cualifica la obra de Valdés es su estructura compositiva y su sintaxis a la hora de construir imágenes.

Manolo Valdés realiza una obra de gran formato en la que las luces y colores expresan un sentimiento de tactilidad por el tratamiento dado a los materiales. La mirada de Valdés entresaca unos fragmentos de otros cuadros y los transforma en sustancias autónomas. Es una obra que invita a una mirada comprometida y que exige una reflexión sobre la historia del arte desde ella misma, con sus propios elementos narrativos, forma y color, fuerza e imaginación.

Las tres dimensiones de Valdés

Valdés trabaja la materia en la pintura, donde va convirtiéndose en relieve, que al final pide llegar a ser escultura. Cultiva la escultura buscando en el espacio de tres dimensiones un terreno donde explorar nuevas posibilidades de su repertorio pictórico habitual. En sus trabajos escultóricos refleja una profunda reflexión sobre la materia y el espacio.

Su escultura reciente se ha materializado en obras fundamentalmente en bronce, pero también en piezas únicas en madera, hierro o cerámica así como en ediciones en las que combina alabastro, madera y metal. A partir del año 2000 añade el aluminio como material a su trabajo.

La evolución en la escultura de Manolo Valdés se puede definir en diferentes etapas vinculadas a obras paradigmáticas: en primer lugar sus versiones de Las Meninas o la Reina Mariana; a continuación los bodegones en mármol o alabastro, en madera, las bibliotecas y las vasijas griegas; después, las figuras, las cabezas, las figuras a caballo y las máscaras; y, por último, su escultura en espacios públicos, que comienza en 1999 y que se ha podido ver en ciudades como Bilbao, Valencia, Madrid, Oviedo, Valladolid, Palma de Mallorca, Burgos, Zaragoza, Córdoba, Sevilla, Logroño, Salamanca, Murcia, Málaga, Cáceres o, fuera de España, en Nueva York, Saint-Tropez, Siena, Montecarlo, Mónaco, París, Zúrich, Düsseldorf, Arizona, Helsinki, San Petesburgo o Pekín, entre otros lugares. Valdés ha utilizado siempre para sus esculturas públicas materiales propios del exterior, como el bronce, el hierro y el aluminio, que ha seguido utilizando con la incorporación de la policromía en sus obras más recientes.

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